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YOGA, LA MUJER Y SU EMBARAZO

YOGA, LA MUJER Y SU EMBARAZO.



El Yoga no es una disciplina que pueda sólo estudiarse o simplemente seguirse. Hay que experimentarlo y sentirlo, puesto que sólo mediante vivencia profunda se espiritualiza la práctica.

Tradicionalmente a lo largo de la historia, el Yoga ha sido una disciplina transmitida por hombres y para hombres. Durante siglos, la práctica estuvo prohibida a las mujeres, y todavía hoy en día existen algunos Asrahams en la India donde está vetado el acceso a las mujeres. En contraste, sorprende, sin embargo, que en la actualidad y especialmente en occidente son cada vez más mujeres quienes hacen uso de la practica del yoga. Parece que el Yoga haya comportado un cambio y ‘regreso’, quizás hacia su origen.

La naturaleza quiso que la mujer fuera su obra maestra’ escribió John Ruskin. Quizás sea por su dulzura y carácter afable, por el sentido de comunión interna y externa, por la belleza en la forma, por su aguante y por ser la madre de la humanidad. El movimiento y elegancia de lo femenino, la flexibilidad en los gestos y el sentido de la perseverancia, estos elementos que van intrínsecos en la mujer son gran parte de los fundamentos del Yoga. Sin lugar a duda, los condicionamientos fisiológicos inherentes a la mujer facilitan el proceso a través del cual una mujer emprende el camino espiritual y está más abierta a vivencias y sensaciones físicas, energéticas y sutiles.

A pesar de que el yoga se ha vuelto muy popular en últimas fechas, pocas mujeres saben los grandes beneficios que puede traer a su salud. Biológicamente hablando, la práctica del Yoga contribuye a regular el sistema hormonal de la mujer durante las tres etapas importantes en de su vida; menstruación, embarazo y parto, y menopausia. De esta manera el Yoga ayuda a conseguir la armonía y estabilidad emocional que le traen juventud, bienestar y una mejoría en su estado anímico.

La energía del Yoga, o ‘Kundalini Yoga’ es para toda mujer, niñas, jóvenes y adultas, sin importar la edad o la flexibilidad. Su práctica permite que poco a poco los desajustes hormonales se vayan regulando, de manera que esa fluctuación de energía mes a mes, las alteraciones de la menopausia o de la pubertad, sean menos dramáticas. En el campo de la sexualidad, la mujer puede superar la frigidez o la represión, pues le es más fácil aceptar y mover su cuerpo y explorarse viviendo el sexo de manera gozosa y responsable. Para la mujer es fundamental relajarse, sólo de esta manera puede aflorar su delicada sensibilidad femenina, y el yoga tiene respuestas concretas para mujeres de todas las edades y en todo tipo de condiciones, lo que ayudara a descubrir su propósito de vida abriendo la intuición. También se puede practicar en el embarazo, facilitando a la conexión espiritual de la madre y el bebé y a un parto más confortable mediante el control de la respiración y del dolor. Mediante los ejercicios, las respiraciones, las posturas y la meditación del yoga, la vida se llena de gracia y armonía y se aprende a lidiar con los ritmos biológicos de una manera fluida.
Sin embargo, hay que entender que la energía de la mujer se mueve desde otros planos y circula en direcciones algo diferentes a los hombres. Las asanas, los pranayamas, las meditaciones, la actitud y la predisposición de la mujer durante su sadhana (práctica de yoga) tendrían que tomar en consideración esta forma ‘circular’ y dúctil de la energía femenina. No solo hablando de sustituir posturas, sino de cómo construirlas, cómo vivenciarlas y sentirlas, cómo deshacerlas, como llenar e impregnar de feminidad el Sthira (la firmeza, el asentamiento y la estabilidad en una postura) y el Sukha (la sensación de comodidad y relajación dentro de una postura) (sutra 46 Patanjali). El Yoga debe poder ofrecer a la mujer la posibilidad de aceptar su cuerpo y sus cambios (en todos los sentidos) respetando sus ritmos y su movimiento energético.

LAS ASANAS Y EL CICLO DE LA MUJER
Es bueno que cuando la mujer participa en las clases de Yoga colectivas que se tenga en un atención atenta, ya que en un clase de yoga abierta a todas las edades y géneros, no se recibirán normalmente indicaciones específicas, asi, que es importante que se tenga en cuenta algunas observaciones y tome conciencia del estado de su cuerpo, su energía, su ánimo etc.… con el fin de respetar y sentir el alcance que la práctica puede tener para ella según sus circunstancias.

YOGA Y LA MUJER, ‘CICLO MENSTRUAL’
La Raíz de la palabra menstruación deriva del Sánscrito mati-ha significando ambos “Conocimiento” y “Medida”. La menstruación fue considerada en las culturas ancestrales como el gran Poder Interno y Sabiduría y se entendía que es un período en el cual la mujer en esos días debe reducir sus actividades y usar sus energías en hacer prácticas espirituales.
La ovulación debe verse como el tiempo de la fertilidad en el cual la mujer de manera subconsciente envía mensajes de amor! Para las mujeres su momento de menstruación es el momento justo que marca el tiempo de descanso en la práctica de Ashtanga. Pattabhi Jois hace mención al tema diciendo que la sangre menstrual es ‘Sucia’ y aunque esto suena como un término ofensivo, se sabe que justo antes de la menstruación el hígado y los riñones eliminan toxinas que son eliminadas del cuerpo junto a la sangre menstrual. Esta desintoxicación mensual que atraviesa la mujer permite proporcionar una explicación del porqué las mujeres tienden a vivir más tiempo que los hombres. Geeta Iyengar (hija de B.K.S. Iyengar) recomienda posiciones invertidas para incrementar el torrente sanguíneo y balancear el sistema endocrino, posiciones de curvas para el hígado y posiciones de torsiones para los órganos internos. Aumentar el número de respiraciones durante estas posiciones en sus prácticas diarias la ayudará. Calambres Menstruales: Posturas como ‘El Embrión’ o ‘Badha Konasana’ y respiracion Ujjayi ayudan a aliviar este problema.
por otro lado, el síndrome Premenstrual, puede ser también a causa de un desequilibrio hormonal. Para equilibrar el sistema endocrino las asanas ayudan a producir estrógeno y progesterona en correctas cantidades. Una dieta saludable y posturas que masajeen las glándulas liberarán los excesos de hormonas. La Relajación final o Savasana es importante porque ayuda al hipotálamo a regular más eficientemente las hormonas.

El ciclo menstrual femenino es un ciclo de la anatomía femenina que ningún hombre puede comprender plenamente. La primera experiencia de un ciclo menstrual en una mujer joven, significa su madurez física del cuerpo, así que puede comenzar a procrear, y el último período de una mujer significa que ya no podrá tener hijos. Cada mujer se siente de diferente manera, antes, durante, y después de este periodo, debido a los cambios hormonales en su cuerpo. Cambios de humor, calambres abdominales, fatiga, y la hinchazón son síntomas comunes, a veces incómodos. La practica de Yoga, sobre todo en la relajación y en las asanas que implican la distensión del cuerpo y de la mente a través de la respiración, hacen que el organismo produzca de modo natural verdaderas sustancias analgésicas que se sintetizan en el propio cerebro.

YOGA Y LA MUJER ‘EMBARAZADA’



‘Lo que siembres recogerás’, este refrán es especialmente apto para las mujeres embarazadas. Una mujer que haya cuidado de su salud tendrá la recompensa de un embarazo saludable y de gestar un bebe sano.

La práctica del Yoga puede ayudar a las mujeres embarazadas, asegurando una entrega más lisa y más fácil, y una recuperación más rápida después del parto. Sin embargo, el yoga se debe practicar muy cuidadosamente entre mujeres embarazadas, pues los ejercicios incorrectos traerán efecto negativo sobre mamás y bebés. Con la dirección e instrucción apropiada es recomendable para toda mujer comenzar a practicar Yoga antes de la concepción, y se ha de tener un cuidado especial durante los tres primeros meses de embarazo. Segun Geeta Iyengar, para evitar una deficiencia en la secreción interna de la glándula tiroides, lo que pudiera provocar un aborto, con la experiencia previa al embarazo se han de practicar asanas como Sirsasana, Sarvangasana, Stu Bamdha Sarvangasana, o Janu Sirsasana. Además la práctica de las asanas son útiles para evitar la hipertensión, prevenír un aumento rápido de peso o la albúmina en la orina, y al no ser posturas violentas con saltos o sobrecargas, refuerzan los músculos de pelvis y favorecen la circulación sanguínea en esa región. También trabajan la columna vertebral y hace que el parto sea más llevadero. Las asanas que mas se recomiendan durante el periodo son: Parvatasana, Supta Virasana, Upavistha Konasana, Baddha Konasana, Sirsasana y Supta Padangusthasana. Todas estas posturas expanden la cavidad pelviana y crean espacio dentro del útero. Además si se practica pranayama se relaja el sistema nervioso, se gana confianza y valor, y se vence la fatiga. Todo esto se asocia a los procesos restaurativos del cuerpo, que son necesarios por la mujer embarazada y el niño.

En cualquier caso, se hace evidente que la mujer debe escuchar su cuerpo. El Yoga enseña también a conocer las repercusiones de la propia práctica y a valorar si nuestra energía conecta con una posición o no. Hay pautas generales pero nunca ‘recetas’ iguales para todas las mujeres. Lo más importante es que la postura (el asana) esté siempre al servicio del cuerpo y no al contrario.

El Yoga es una milenaria disciplina oriental que busca unir la conciencia individual con la universal, existen muchos tipos de Yoga, cada uno adecuado para determinado objetivo y el Kundalini lo es para las mujeres embarazadas, siendo ideal practicarlo desde el inicio del embarazo al posparto y pudiendo hacerlo toda la vida. Básicamente permite llevar una vida sana y relajada, ofrece preparación psico-emocional durante la gestación preparando a la mujer para el día del parto tanto a nivel físico como emocional. Así como a la conexión de la madre con su hijo durante el embarazo.

Bibliografía consultada
Libro: INDRA DEVI. (Primera dama del yoga, como es conocida en America) -Una mujer de tres siglos.
Libro: Hari Kaur Khalsa y Machelle M. Seibet -Yoga de la Mujer
Libro: Francoise Barbira Freddman –Yoga para embarazadas
Libro: Geeta S. Iyengar – Yoga para la mujer

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